domingo, 26 de marzo de 2017

· No al Desánimo ·

Está claro que lo más importante en la vida es mantener la ecuanimidad, avanzando en nuestros propósitos con firmeza, perseverancia y mucha esperanza, llevando las cosas hasta lograr lo que nos hayamos planteado en la vida, siempre en la misma dirección de lo pensado y con la esperanza de que las cosas salgan como lo hemos creído mejor, manteniéndonos y siendo portadores de esperanzas.
Para vivir tenemos necesidad de una palabra, de un sentido, de una esperanza ensanchando los horizontes, que fortifique las energías de nuestra confianza. Por lo tanto, todos debemos ser portadores de un buen pensar y de esperanzas. Afianzar los valores que se poseen y medir los obstáculos a superar para no escamotear la realidad de lo que se desea transformar, para bien, y que es una conciencia profunda de los derechos de todos que principalmente se añora como lo es la libertad, y adherirnos al bien aportando a la sociedad cosas trascendentes, como la rectitud del pensar que radica en el recto obrar.
Las decisiones se toman con optimismo y alegría, porque la palabra “desánimo” no es digna del hombre. Hay que seguir adelante, aún con todos los obstáculos que se presenten y en todo momento con la virtud de la esperanza, que es la confianza que estará puesta en lograr nuestros deseos. Cada quien actúa de manera distinta, sin implicaciones pero hacia el mismo horizonte, buscando el bien. Así todos ganamos. Sabemos que solo los hombres de fe, de esperanzas, son capaces de avanzar paciente y tenazmente hacia los objetivos dignos de los mejores esfuerzos y hacia el bien de todos.
Hoy podemos pensar de una manera, y mañana de otra, pero siempre encaminándonos hacia el mismo horizonte que nos permita seguir viviendo sin traumas que dejen secuelas en nuestros sentimientos, por pensar lo contrario a nuestros principios manifestados con anterioridad.
No todos pensamos igual, cada persona posee un grado diferente de evolución y una manera distinta de proceder, pero debemos continuar sin perder tiempo ni energías, recordando que el tiempo es un recurso no renovable y que no lo debemos desperdiciar, y en este momento es necesario aprovecharlo en el cumplimiento de todas las tareas y propósitos que nos hemos planteado.

Hagamos algo más que hablar.

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