Está claro que lo más importante en la vida es mantener la ecuanimidad,
avanzando en nuestros propósitos con firmeza, perseverancia y mucha esperanza,
llevando las cosas hasta lograr lo que nos hayamos planteado en la vida,
siempre en la misma dirección de lo pensado y con la esperanza de que las cosas
salgan como lo hemos creído mejor, manteniéndonos y siendo portadores de
esperanzas.
Para vivir tenemos necesidad de una palabra, de un sentido, de una
esperanza ensanchando los horizontes, que fortifique las energías de nuestra
confianza. Por lo tanto, todos debemos ser portadores de un buen pensar y de
esperanzas. Afianzar los valores que se poseen y medir los obstáculos a superar
para no escamotear la realidad de lo que se desea transformar, para bien, y que
es una conciencia profunda de los derechos de todos que principalmente se añora
como lo es la libertad, y adherirnos al bien aportando a la sociedad cosas
trascendentes, como la rectitud del pensar que radica en el recto obrar.
Las decisiones se toman con optimismo y alegría, porque la palabra
“desánimo” no es digna del hombre. Hay que seguir adelante, aún con todos los
obstáculos que se presenten y en todo momento con la virtud de la esperanza,
que es la confianza que estará puesta en lograr nuestros deseos. Cada quien
actúa de manera distinta, sin implicaciones pero hacia el mismo horizonte,
buscando el bien. Así todos ganamos. Sabemos que solo los hombres de fe, de esperanzas,
son capaces de avanzar paciente y tenazmente hacia los objetivos dignos de los
mejores esfuerzos y hacia el bien de todos.
Hoy podemos pensar de una manera, y mañana de otra, pero siempre
encaminándonos hacia el mismo horizonte que nos permita seguir viviendo sin
traumas que dejen secuelas en nuestros sentimientos, por pensar lo contrario a
nuestros principios manifestados con anterioridad.
No todos pensamos igual, cada persona posee un grado diferente de evolución
y una manera distinta de proceder, pero debemos continuar sin perder tiempo ni
energías, recordando que el tiempo es un recurso no renovable y que no lo
debemos desperdiciar, y en este momento es necesario aprovecharlo en el
cumplimiento de todas las tareas y propósitos que nos hemos planteado.
Hagamos algo más que hablar.

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